historia masoneria en sevilla

HISTORIA MASONERÍA EN SEVILLA

El 15 de febrero de 1728, once años después de la constitución de la Gran Logia Unida de Inglaterra origen de la masonería moderna, el Duque de Wharton, por entonces embajador de Londres en Madrid, solicita la autorización para fundar una logia; ésta primera logia en España fue llamada “Matritense” o “Tres Flor de Lis” por estar ubicada en un hotel del mismo nombre; se inscribió como “French Arms, nº 50” según consta en la Pine´s engraved list of Lodges de 1797.[1]

Desde este inicio, la masonería sufre en España una persecución tanto por la Iglesia Católica como por los diferentes gobernantes, que culmina con la Ley de 1 de marzo de 1940 sobre la represión de la masonería y el comunismo: Sevilla no fue ajena a este marco de represión.

Así en julio de 1751 se publica un Edicto que dice: “MANDA EL REY NUESTRO SEÑOR, y en su Real Nombre, los Alcaldes de Casa y Corte: que en consecuencia de hallarse informado S.M. de que la invención de los que se llaman francmasones es sospechosa a la Religión, y al Estado y que, como tal, está prohibida por la Santa Sede, bajo pena de Excomunión, y también por las Leyes de estos Reynos…”[2].

Debió producir gran impacto en la población, incluso en los territorios de ultramar, ya que fechado en febrero de 1796 y firmado por D. José Rossí y Rubi encontramos un informe desde Nueva Guatemala indicando: “…. Participo a V.E. los descubrimientos que he hecho estando prisionero de guerra en el Guarico sobre la secta muy mentada y poco conocida de los francmasones, y los delata como Rebeldes y Regicidas”[3].

Este proceso persecutorio continúa a lo largo del S. XIX con edictos civiles y órdenes eclesiásticas; en febrero de 1815 se publica un edicto por los “Inquisidores Apostólicos contra la herética gravedad y apostasía de los Reynos de Castilla y de León, con el Principado de Asturias, por Autoridad Apostólica Real y Ordinaria…”; en este edicto se requiere a los “alistados a las logias o corporaciones masónicas” ante los Tribunales del Santo Oficio.[1]

En la Gazeta de Madrid de fecha 23 de agosto de 1825, se publica un Real Decreto para que “dentro de tercero día sean castigado con arreglo a las leyes los masones aprehendidos en flagrante delito…”[2].

Los primeros datos conocidos sobre la constitución de una logia masónica en Sevilla proceden de 1.812.

A partir de 1807, con la expansión de las tropas francesas, se implantan una serie de logias de las denominadas “napoleónicas”; concretamente en Sevilla se constituye “Les Amis de L´Honneur”[1], esta logia estaba formada, principalmente por soldados franceses y funcionó entre 1812 y 1814.

Hasta 1868 no volvemos a tener noticias fehacientes de ninguna logia sevillana. En este año se constituye la logia “Fraternidad Ibérica” dependiente del Grande Oriente Lusitano Unido. A partir de entonces, en Sevilla se observa un crecimiento paulatino del número de logias: en 1870 trabajaban en Sevilla 6 logias[2]; en 1887 el número era de 13 logias[3]. Se inicia entonces un declive que culmina en 1900 con tan sólo 2 logias trabajando en la ciudad[4], “las circunstancias aciagas históricas tienen también su peso sobre una mayor o menor estabilidad de la Masonería, y en este caso fueron generadoras de influjos negativos, y entre ellos del declive del republicanismo”[5].

Entre 1908 y 1936 son contabilizadas en la ciudad de Sevilla un total de 29 logias, cada una con periodos de actividad variables, que van desde menos de un año a los 21 que duró la logia “Isis y Osiris”, con un total en este periodo de 1.530 miembros identificados.

El aumento de logias y el número de miembros están relacionados con el auge de la actividad política en España, especialmente de los movimientos republicanos. Sociológicamente la masonería estaba formada por muy diferentes tipos de personas, Álvarez Rey relaciona 126 profesiones distintas, de distintas clases sociales, aunque prevalece la “baja clase media”[1]; un importante número de masones son también cargos públicos que militaban en diferentes partidos de izquierda.

            Desde estas logias y de forma paralela a la habitual actividad masónica que desarrollaban, llegaron a realizarse interesantes propuestas legislativas de vanguardia: educación y sanidad públicas, participación de la mujer en la vida política, independencia entre la Iglesia y el Estado, etc. Dentro de esta vertiente  política, cabe destacar la impresionante figura de D. Diego Martínez Barrios.

            La proyección social y política de la masonería se refleja en la proposición aprobada en 1919 por la logia “Isis y Osiris”:

            “La Logia Isis y Osiris, en su banquete solsticial de Invierno, acuerda la siguiente proposición: que convencida de que el problema que la guerra ha planteado en el mundo es el problema de la reivindicación del trabajo como capital; el problema de la justicia, de moralidad y de disminución del sufrimiento, sin avance en suma de la fraternidad universal, está decidida a influir con todas sus energías en las luchas políticas y sociales de nuestro país, con un contenido y tendencia marcadamente socialista.”[12]

            Aunque ha habido un movimiento antimasónico desde sus inicios en Sevilla como lo muestran publicaciones como “El tío Tremendas o los Críticos del Malecón” de 1813, “El pararrayo sevillano” de 1822, “El ciudadano despreocupado” de 1820 y otros muchos; con esta actividad mediática, alentada por determinadas opciones políticas, se consolida la idea del “contubernio masónico”.

            La persecución a la masonería culmina con la Guerra Civil en 1936. El 9 de febrero de 1939 de dicta la Ley de Responsabilidades Políticas; en su artículo 4º apartado h) expresamente se castiga “Pertenecer o haber pertenecido a la Masonería…”[1].

            Esta ley es desarrollada y continuada por la de 1 de marzo de 1940, sobre la represión de la masonería y el comunismo.[2]

            Comienza aquí la disolución de las logias existentes, así como un largo periodo de procesamientos que dura hasta el año 1979, cuando el Tribunal Supremo en su Sala Cuarta de lo Contencioso Administrativo dispone mediante Sentencia de 3 de julio de 1979, que se inscriba en el Registro Nacional de Asociaciones el “Grande Oriente Español”. Finaliza, de este modo y al menos oficialmente, un largo invierno de dolor e incomprensión.

            Actualmente Sevilla cuenta con cinco logias de diferentes Obediencias, que realizan sus actividades y ceremonias con absoluta normalidad.

 
1.- Biografía Masónica de Diego Martínez Barrio, por M.·.Ángel P.·. (DESCARGABLE)

Martínez Barrio

 
2.- José Antonio Ferrer Benimelli. “La masonería española en el sigo XVIII”
3.- Archivo Histórico de Nobleza, Frías C.62,D138.
4.- Archivo General de Indias, Estado, 48 N26.
5.- Archivo Histórico Nacional, Inquisición, MPD 280.
6.- Gazeta de Madrid martes 23 de agosto de 1825. Pág 101
7.- FrançoiseRandouyer. Fondos Documentales de la Masonería Española en la Biblioteca Nacional de Paris.
9.- Eduardo Enríquez del Árbol. “La Masonería en Andalucía en el último tercio del siglo XIX. Listado de logias y mapa existentes en fechas puntuales (1870,1876, 1887, 1895,1900). Problemática y rectificaciones.
9.- Ibidem.
9.- Ibidem.
10.- Ibidem
11.- Leandro Álvarez Rey. “Aproximación a un mito: Masonería y política en la Sevilla del siglo XX”. Ayuntamiento de Sevilla.
12.- Libro de Actas de la Cámara de Aprendices de la Logia Isis y Osiris. Leandro Álvarez Rey. “Diego Martínez Barrios. Palabra de Republicano”. Ayuntamiento de Sevilla ICAS.
13.- Boletín Oficial del Estado de 13 de febrero de 1.939, pág. 824.
14.- Boletín Oficial del Estado de 2 de marzo de 1.940, pág. 62.

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