MASONAS

A lo largo de los siglos las Masonas hemos sido arquitectas, constructoras, insurgentes, revolucionarias, emperatrices, amas de casa, reinas, artistas, sufragistas, filósofas, médicas, escritoras, pedagogas, políticas, juristas, periodistas, músicas, dramaturgas, enfermeras… Mujeres de todos los estatus, etnias y opciones sexuales. Mujeres que han buscado siempre aquello que les unía apartando lo que las separaba. Mujeres en búsqueda de la sabiduría y trabajando por un mundo mejor.

Las mujeres hemos formado parte de la institución desde sus orígenes, primero en la Masonería Operativa, y a partir de 1717 en la Francmasonería Especulativa.

Encontramos Masonas en los gremios medievales como aprendices, compañeras y maestras de obras; en las burguesas salonnières francesas, conocidas como damas francmasonas adoptadas y dinamizadoras de la cultura; en las insurgentes emancipadoras mexicanas; en las revolucionarias francesas y sufragistas que clamaban Libertad, Igualdad y Fraternidad en la Bastilla.

Frente a conceptos como “hombre y humanismo” o ”razón ilustrada”, que excluían a las mujeres, surgió un nuevo movimiento social y político: el feminismo. Es ahí cuando nombres de mujeres aparecen en ámbitos hasta entonces vetados para ellas. En ese contexto aparecieron activos partidarios del reconocimiento de los derechos de la mujer, para que por méritos propios entrase en plenitud en los templos masónicos. Es uno de los momentos históricos más importantes para el futuro de la humanidad, se estaba germinado otra revolución que trastocaría el orden social: la emancipación de las mujeres.

La perseverancia y tenacidad, así como la creencia en la triple divisa masónica Libertad, Igualdad y Fraternidad, de Maria Deraismes y del también masón, Georges Martin, consiguieron crear la primera Logia Mixta. El 4 de abril de 1893 se depositó en el Ministerio del Interior francés la Carta Magna de “La Loge Symbolique Ecossaise, Le Droit Humain” (La Logia Simbólica Escocesa-El Derecho Humano), mixta e internacional, según los deseos de sus fundadores.

Fueron también masonas las damas librepensadoras españolas del periódico ”Las Hijas del Sol” ,escritoras, dramaturgas, poetas, empresarias como Faustina Sáez de Melgar, Concepción Gimeno, Emilia Serrano, Salomé Trigo…; las krausistas, las modernas cosmopolitas anticlericales, librepensadoras liberales y liberadas como Concepción Arenal; la músico Esmeralda Cervantes; Belén Sárraga, líder federalista; Angels López de Ayala, escritora y periodista; Rosario de Acuña, dramaturga asturiana que abogó siempre por una sociedad laica y democrática, y otras tantas y diversas Hermanas iniciadas en la “Orden de los Constructores”.

A lo largo del siglo XIX, en los países de dominio religioso, el feminismo se fue construyendo desde logias masónicas controladas por varones librepensadores. El objetivo de las mujeres que participaban en ellas era la instrucción femenina, la creación de escuelas, academias, círculos o asociaciones donde las mujeres se formaran en la Razón y el Progreso.

Pero serían las masonas lusas las primeras que fundarían logias independientes femeninas, alcanzando el honor de adelantarse casi cuatro décadas a las de esta modalidad, pues sólo tras finalizar la II Guerra Mundial se produciría este hecho a nivel internacional: Carolina Beatriz Ângelo, Adelaide Cabete, Maria Veleda o Ana de Castro Osorio quien, parece ser que introdujo en la Masonería a nuestra intelectual Carmen de Burgos “Colombine”.

En Francia destacaron en “Le Droit Humain”, entre otras, la genial Madeleine Pelletier y la anarquista Louise Michel. Y en Gran Bretaña la médica Annie Besant, miembro fundadora de la Sociedad Fabiana, institución antecesora del actual Partido Laborista. En España, una de las masonas más importantes fue Clara Campoamor, defensora de los derechos de la mujer, diputada y ateneísta. Es gracias a ella, y desde entonces, que las españolas podemos votar.

¿Por qué elegimos ser masonas?

Aunque las mujeres en muchos sitios del planeta hemos avanzado en derechos civiles y políticos, mirar al mundo no es muy alentador para muchas de nosotras. Miles de mujeres y niñas, víctimas de la desigualdad y la pobreza son engañadas por la delincuencia organizada con el simple sueño de mejorar sus vidas y son arrojadas a las fauces de una ambición desmedida, convertidas en esclavas en pleno siglo XXI: son las víctimas de la explotación sexual y de la trata de seres humanos. Otra forma de violencia ejercida sobre las mujeres, de manera casi global, es el maltrato fisico o psicológico.

Las mujeres han sido alejadas del eje del universo, y todo se ha desestabilizado.

Reducir la femineidad a un objeto, ¿así se vislumbra nuestro destino?

Nos encontramos, en la época más moderna de la historia, con una mujer que es atrezzo del hombre, un objeto hermoso pues, si no es así, sencillamente no es válida. O bien vemos a mujeres imitando al varón en lo peor: en sus actitudes más degradadas e inhumanas.

Elegimos ser masonas porque somos mujeres comprometidas, con nosotras mismas y con la sociedad. Ante la cantidad de cambios que se avecinan, si el principio de igualdad se vulnera porque quede excluido de los grandes valores, el proyecto humano quedará seriamente comprometido. Luchamos porque se cumplan los derechos humanos en cualquier sitio del planeta y pensamos en un nuevo equilibrio en la convivencia.

La Masonería, dentro de su tradición es fundamentalmente un método de crecimiento personal, nos dota de herramientas para construirnos como personas, nos da elementos de reflexión, nos incita al estudio y a la capacidad crítica.

Debemos comprometernos a sacar a las mujeres invisibilizadas y consideradas como inútiles, del abismo del silencio. Reconocerles el protagonismo en las diferentes etapas históricas y en los diferentes ámbitos sociales. Reconstruir la historia de las mujeres, especialmente desde el anonimato, desde las voces calladas. Insistir que la historia de las mujeres es parte integrante de la Historia misma.

Empoderar lo femenino, significará un retroceso de lo masculino, y un equilibrio de fuerzas ambivalentes que están a la par en la Naturaleza.

Las mujeres podemos ser las compañeras perfectas de los hombres. Las mujeres y los hombres podemos “vivir juntos”, colaborar con respeto y sentido común… a lo mejor, el mundo sería otro con las mujeres en una posición distinta, y no nos veríamos abocados a desastre alguno.

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