soy mujer y quiero ser masona

SOY MUJER Y QUIERO SER MASONA

Cuando la masonería se cuela en tu vida por las rendijas de lo libros, de las conversaciones con tus amigos o de tus búsquedas en internet, estás totalmente perdida. Por mucho que la leyenda urbana te dice que no te acerques a ese mundo incluido algún amigo bien intencionado, no puedes resistir la tentación de irte aproximando cada vez más. En muchos casos ese interés termina con un par de días de navegación por la red, en otras das un paso más y te lanzas a la lectura ávida de las obras de defensores y detractores que tras sus libros esconden ideas generales y visiones particulares. Y ahí empiezas a ver cosas que a priori te gustan y otras que no tanto, pero incluso esta última parte la pones en cuarentena porque la supeditas a tu ignorancia sobre la materia. El impulso de acercamiento es irrefrenable, se vuelve un imán que te atrae irremediablemente desde el centro de tu ser hacia una nueva formar de entenderse y entender el mundo. Durante un periodo más o menos largo te resistes, hasta que en algún momento concreto quizás por una circunstancia sobrevenida decides dar el paso y realizar el primer contacto. Pero ¿a dónde me dirijo?, ¿puedo escoger libremente o tengo algún tipo de restricción? La respuesta es bien sencilla, si eres libre y de buenas costumbres tienes contigo las grandes cualidades que se le presuponen a un profano para ser masón. Pero claro sólo y en el caso de que tu género sea el masculino, porque si no es así hay una gran parte del mundo masónico que nunca te recibirá como hermana. El porqué es largo y ni siquiera los masones nos hemos puesto de acuerdo. Al final todo se resume someramente en que la masonería inglesa es la que mantiene la patente de regularidad en el mundo.

El surtido del argumentario es amplio pero todos terminan en el mismo sitio, no serás nunca reconocida como hermana en uno de sus talleres, al menos en una logia constituida ritualmente como tal. Y entonces ¿Dónde puedo ir?, ¿Cuál es mi sitio dentro de la Masonería?

Afortunadamente nos han precedido muchos hombres que han tenido la convicción profunda de que esta forma de ser y estar no podía negarse a la mitad de la humanidad. Hombres que junto a otras mujeres luchadoras incansables contra viento y marea, han conseguido constituir logias mixtas, incluso logias netamente femeninas. No es gratuito que la introducción de la mujer en la masonería siendo poseedora de todas sus derechos esté íntimamente ligada a las luchas feministas de finales del S XIX. Es gracias a grandes mujeres como Flora Tristán, Louise Michel y muy especialmente Maria Deraismes que hoy la que escribe haya tenido la oportunidad de vivir la masonería y ser reconocida como tal por sus hermanos y hermanas. Pero como podrás imaginar queda mucho camino que recorrer y todavía las mujeres tenemos mucho que recibir de la masonería y mucho que aportar a ella. Cual sea el destino final de tus pasos y cómo se configuran las distintas obediencias mixtas y femeninas es algo que podremos tratar en las siguientes comunicaciones donde dibujaremos un mapa aproximado de la masonería mixta y femenina en España.

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